Esteta Studio, creado por Beto Romano, entiende la moda como una disciplina de autor donde diseño, materia y cuerpo construyen un lenguaje propio. Cada pieza surge de una búsqueda precisa, atenta a las formas, las texturas y las posibilidades expresivas de la indumentaria. La marca trabaja sobre una estética contemporánea que combina sofisticación y experimentación, sensibilidad y carácter. Más que vestir, Esteta Studio propone una manera de habitar el cuerpo: convertir la ropa en presencia, identidad y objeto de deseo.
Beto Romano es artista y diseñador de indumentaria mexicano radicado en Buenos Aires. Nacido en Tijuana y criado en Toluca, llegó a la Argentina en 2006 para continuar sus estudios de Diseño Textil en la Universidad de Palermo. Su formación se consolidó a través del trabajo con diseñadores como Vero Ivaldi, Fabián Zitta, Tramando y Esquina Esquina, experiencias que profundizaron su interés por la construcción artesanal de la prenda, la moldería y la experimentación.
En 2024 fundó Esteta Studio, aunque el proyecto tiene antecedentes en varios años de experimentación con lencería y diseño de autor. La marca comenzó explorando la ropa interior como territorio de deseo, intimidad y construcción de identidad, para luego expandirse hacia una indumentaria que desdibuja los límites entre moda, arte y performance.
El universo de Esteta Studio se caracteriza por el trabajo artesanal, la sensualidad, el humor y una estética deliberadamente teatral. Romano entiende las prendas como objetos capaces de producir identidad y, al mismo tiempo, de cuestionar las ideas convencionales de belleza y género. Sus diseños han sido utilizados por artistas y figuras de la escena cultural y musical argentina, entre elles Dillom, Six Sex, Ángela Torres, Dolores Fonzi, Lali Esposito, Miranda!, Ca7riel y Paco Amoroso, Juana Rozas, Gianluz y Wen
Más que una marca de moda, Esteta Studio funciona como un laboratorio de experimentación sobre el cuerpo: un espacio donde la ropa puede convertirse en escultura, fetiche, personaje o extensión de una identidad. Su trabajo recupera el placer por hacer y por vestir, situando la indumentaria en un territorio próximo al arte contemporáneo y a las culturas queer.